"No existe placer que se asemeje al preparar tu propio alimento en tu pequeña fogata, en el bosque, al final del día, y ninguna fragancia como el aroma de ese fuego"
(Baden-Powell)
1.
El concebir a la naturaleza como educadora del niño, del joven y el adulto fue una de tantas de las ideas innovadoras en el contexto de la educación impulsadas por nuestro fundador. Es verdad que, en la época o sea a inicios del siglo XX aparecieron otras iniciativas, estas no lograron proyectarse por mucho tiempo.
El trabajo en equipo, un plan progresivo de actividades, un estilo de vida y compromiso libremente escogido son elementos característicos en el proyecto educativo creado por Robert Baden Powell, pero lejos el trabajo al aire libre es el sello más característico del escultismo y el guidismo.
Es que la naturaleza se presenta para los jóvenes de ciudad como algo desconocido, atrayente, lleno de elementos atractivos para conocer y aprender. La naturaleza cautiva el espíritu inquieto y curioso de adolescentes que están descubriendo su lugar en el mundo, y ella les ofrece el intentar descubrir dicho lugar. Así el joven experimenta en terreno -outdoor- lo que le fue explicado muchas veces en la clase de ciencias naturales: ve como la vida nace, crece y muere y vuelve a nacer.
La naturaleza entonces se nos ofrece como un escenario muy propicio para el aprendizaje del muchacho o muchacha. Porque como tal funciona muy diferente que la ciudad.
LA ciudad con sus ruidos y contaminación, la rapidez de los ritmos de vida nos dificulta el pensar y sentir con tranquilidad. Los medios de comunicación -actualmente en fenómenos como las redes sociales- se han vuelto el principal referente de lo cotidiano; la tecnología se nos presenta casi como una deidad sin darnos cuenta que ella tiene un fuerte impacto en el medio ambiente, su degradación. Es por ello, que insistimos: la naturaleza le brinda al joven la posibilidad de desarrollar "una mirada más amplia" para (re) interpretar la realidad, lo que es más difícil desde las ciudades modernas.
2.
Tanto el bosque, el río o la montaña son muestras del ciclo de la vida y son rebosantes de actividad natural. Nuestros scouts y guías deben tener la oportunidad de disfrutarla y aprender de ella. Con la experiencia valorarán y respetarán a la naturaleza; también valorizarán más a sus familias y sus hogares. Estamos concientes que existen di
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