En una historia de Rudyard Kipling, titulada Kim, puede verse la capacidad de observación que debe lograr un Scout o una Guía. Kim, cuyo nombre era Kimball O' Hara, era el hijo de un sargento de un regimiento irlandés en la India. Quedo huérfano siendo niño y quedo al cuidado de su tía.
Acostumbraba a jugar con los niños aborígenes, conocía la lengua del país mejor que ningún otro blanco y comúnmente vestía de nativo sin ser reconocido.
Un día conoció a un tal Mr. Lurgan, comerciante de joyas y antigüedades que, por su conocimiento de la gente del país estaba asociado al servicio de informaciones. Viendo a Kim tan informado de las cosas del país y sus costumbres, pensó que sería un buen agente secreto, y comenzó su adiestramiento.
Este adiestramiento consistía en el desarrollo de los sentidos de Kim, especialmente de la vista. Así este llegó a ser un muy buen observador y prestar grandes servicios.
Basado en esta historia se creó el juego de los sentidos llamado Kim y que sirve para el adiestramiento de la vista, el olfato, el gusto, el tacto y el oído.
Baden-Powell nos dice que: "estas y otras aventuras de Kim son dignas de ser leídas porque ilustran el tipo de trabajo valioso que un Boy Scout puede hacer por su país en tiempos de emergencia si está lo suficientemente entrenado y es lo suficientemente inteligente". En concreto, el fundador buscaba que la juventud fue útil en sus comunidades y sociedades a partir de una ciudadanía activa. En ello, la observación era elemental para el desarrollo del pensamiento lógico y el pensamiento crítico. Así que, juega el juego y disfrutalo. Mañana será útil para todos.

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